Dicen que para sobrevivir no hay que ser más fuerte, sino más rápido. Darwin, en cambio dice que es el que mejor se adapta al cambio el que trasciende en la historia. Quizás lo de hoy es una combinación de ambos.
El mundo evoluciona cada vez más rápidamente. Para tener éxito ya no es suficiente ser más rápido que la competencia ni lo es el tener la capacidad de adaptarse a los cambios. La hiperconexión e interacción entre las entidades que conforman nuestro ecosistema social y económico evidentemente acelera el cambio constantemente. Hacer lo esperado, lo probado, se vuelve obsoleto frente a hacer lo inesperado, lo nuevo, lo que nadie había hecho.
La innovación se vuelve indispensable para sobrevivir. Y la innovación requiere de la observación, del entendimiento y de la constante puesta a prueba de las ideas y de nuestras “mejores prácticas” si es que aún se pueden llamar así.
Lo escrito se vuelve obsoleto al momento de publicarlo. La afirmación yerra en cuanto se expresa. Lo que era, ya no es.
Para mantener la competitividad en un Mundo de reglas, jugadores, economías y modelos de negocio en constante movimiento parece haber una cosa en la que podemos confiar: Cambias o te comen.